Terapias con animales: Perros que ayudan a sanar

La influencia positiva de los perros en los niños puede ser clave en tratamientos psicológicos, neurológicos y físicos. Conoce aquí algunos de los beneficios de las terapias asistidas con perros. Por Mel Zukernik. La Terapia asistida con animales (TAA) involucra a los perros (entre otros no humanos) como asistentes en tratamientos psicológicos o físicos, debido a que son un soporte eficaz para romper con las barreras a veces existentes entre terapeutas y pacientes, especialmente en los niños. En las sesiones -diseñadas y evaluadas a través de un equipo interdisciplinario- puede haber interacción entre un paciente o más, y uno o varios animales, conectados a través de un terapeuta. Ahora bien, ¿cuándo es válida incluirla en el tratamiento de un pequeño? ¿En qué lo beneficiará la presencia de un can? En qué casos se puede recurrir a la TAA con perros Los campos en los que los perros pueden actuar como facilitadores son variados. Pueden actuar para impedir el bullying en las escuelas, combatir el absentismo escolar, ayudar a manejar problemas de comportamiento, promover la lectura y el desarrollo social, enseñar sobre responsabilidad, reforzar la autoestima, ayudar en trastornos de déficit de atención e hiperactividad, y en casos de autismo. Y esto es así porque las terapias con perros pueden centrarse en facilitar la expresión de sentimientos (cosa que a veces no ocurre con la intervención única de los terapeutas), la sensibilidad, el amor sin propiedad, el compartir vivencias y posesiones, el desarrollo del área socioemocional y el refuerzo lógico matemático, entre otras cosas. El perro en la dinámica de trabajo Para cada situación se plantean diversas dinámicas con profesionales y terapeutas, y los perros tienen un rol de asistencia. Por ejemplo, en el caso de un niño autista, la comunicación verbal que exige un animal es considerablemente inferior a la que plantea un humano. Por ello, se trata de enseñar al niño a darle órdenes sencillas al can, como sentarse o levantarse. El hecho de que una simple palabra alcance para que el aquél obedezca, le permite al niño cambiar los roles habituales y aprender a controlar algo de su propio entorno. En casos de niños con trastornos de conducta -que pueden tener una tendencia a valorar negativamente a sus compañeros, padres y adultos para justificar su propio comportamiento agresivo- suelen percibir de forma positiva a los animales y su participación en la terapia, facilitando la colaboración y el avance. Beneficios del trabajo con perros Si bien aún no existe una forma de cuantificar los resultados de las TAA, hay suficiente evidencia de los efectos positivos del contacto con perros y esto tiene que ver con que su presencia: * Ayuda a tomar contacto con la realidad y a focalizar la atención. * Favorece estados de ánimos positivos, tanto de los pacientes como del personal que lleva adelante la terapia y ayudan a superar la depresión. * Produce mayores niveles de colaboración entre los pacientes y el personal. * Estimula el contacto social y sirven de tema de conversación. Las personas reticentes al contacto físico suelen acercarse con gusto a acariciar a los perros, satisfaciendo esa necesidad universal. * Incentiva las distintas modalidades de tratamiento. Por ejemplo, niños con parálisis cerebrales que deben ejercitarse, lo hacen más a gusto si participa un perro. * Ayuda a salir del egocentrismo de ciertas enfermedades mentales, pensar y hablar de otro, empatizar, compartir. Enseñan la empatía, la aceptación y la confianza mutua. Los perros abren una vía de comunicación emocionalmente segura con los niños, que no se sienten juzgados. * Genera ilusión y expectativas, lo cual hace de motivador * Enseña la responsabilidad y refuerza la autoestima, especialmente si el niño está involucrado de alguna manera con el cuidado de can. * Resulta entretenida hasta para personas a las que en sí no les gustan los perros. * Estimula la risa, la diversión y el juego, lo cual resulta una distracción positiva en el ambiente de trabajo y ayuda a disminuir las sensaciones de aislamiento. La TAA como complemento del tratamiento Según Javier Boracchia, psicólogo social y educador canino, la Terapia facilitadora con perros puede ser un recurso muy valioso para un trabajo interdisciplinario, pero no suple ningún tratamiento convencional. En términos sencillos: puede aplicarse como no, pero no trabaja en reemplazo de otras especialidades, puede ser complementaria o alternativa. En definitiva, el trabajo con perros potencia el aprendizaje. Los perros modifican el entorno educativo y terapéutico, facilitando el logro de los objetivos, mejorando la calidad de vida y la integración social de niños con dificultades. Si has tenido una experiencia con terapias asistidas con animales ¡esperamos que la puedas compartir en los comentarios al final de esta nota! Fuente: tudiscoverykids

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