Por qué tener mascotas en casa es bueno para la salud

El amor incondicional que ofrecen los animales no es novedad. La alegría con la que un perro espera en la puerta la llegada de su "dueño" después de una jornada ausente o el ronroneo de los gatos cuando reciben unas cómodas caricias en un sillón no sólo alegran el alma. Esas sensaciones de bienestar y satisfacción que ofrecen, son apenas una parte de sus beneficios. "Se dice que el contacto con un ser vivo genera bienestar físico. Es una mayor cercanía. Esto se da también en la relación de humanos, pero con los animales no está mediatizada con la palabra. Es alguien que no te defrauda, el animal, es distinto del humano. No tiene la capacidad de traicionarte. El peor pecado de los nuestros es la mentira. En cambio, uno recupera en el animal esto, lo fiel, lo genuino, todo lo que no se basa en la comunicación a través de la palabra", explicó Vicente Gemmis, magíster en salud mental comunitaria, docente de la UBA y cofundador de "Cuidar cuidando", programa en el que se aplica la zooterapia en chicos con problemas emocionales desde hace unos 30 años en el Zoológico de la Ciudad de Buenos Aires. El eje reside en la relación que se establece entre los chicos y los cuidadores mediante la tarea conjunta que desarrollan cuidando a los animales. Así, se ubican en el lugar de cuidadores de un "otro" cuando siempre cumplieron el rol de "cuidados". Personas con discapacidades mentales, niños autistas, con anorexia o depresivos, son algunas de las tantas patologías que pueden beneficiarse del afecto de estos tan queribles seres vivos. "Los resultados se ven. Por ejemplo, chicos violentos que disminuyen el nivel de violencia o la mejoría en niños con problemas para relacionarse", aclaró Gemmis. "El uso del animal como herramienta terapéutica se aconseja como terapia complementaria y alternativa al tratamiento general que esté recibiendo el paciente. Se tienen en cuenta las características morfológicas, la capacidad perceptiva, el lenguaje corporal, el temperamento y los atributos sensoriales del animal como fuente de recursos terapéuticos en el proceso de recuperación del paciente", explicó María Sáenz Rozas, del departamento de Terapia Ocupacional y Recreacional del Instituto de Neurología Cognitiva. Y agregó: "La interacción en sí con un animal, incita a la formación de un vínculo y puede brindar situaciones y oportunidades para la motivación, la educación, el disfrute y la recreación. Es importante comprender que el animal es un compañero de juego. Así, pueden ofrecer beneficios que mejoren la calidad de vida en general". Pero estos beneficios no sólo son para casos puntuales de enfermedad o dificultades emocionales, sino también para el general de las personas. "Hay investigaciones que afirman que la interacción entre una persona y una mascota disminuye la presión arterial y aumenta los neuroquímicos asociados con la relajación", indicó la especialista, al tiempo que resaltó que también logran efectos amortiguadores sobre el estrés. "Cuando acariciamos a un animal, tanto su pelaje suave como sus extremidades más ásperas o al sentir el calor de la respiración en su hocico, se activan los receptores sensitivos de la piel. Los canales sensoriales se activan y se estimulan para generar la discriminación sensorial a nivel cerebral de la información percibida, y su posterior respuesta ante el impulso", señaló Sáenz Rozas para explicar lo que ocurre a nivel físico cuando se está en contacto con ellos. En tanto, para Gemmis, el simple hecho de interactuar con ellos libera estrés y "nos vuelve a conectar con un mundo más primario, hay un contacto con el orden de la naturaleza". Una de las características que predominan en la relación con el mundo animal –y, sobre todo, al convivir con una mascota en casa– es la socialización. "Es más probable que una persona que sale a pasear con su perro tenga más interacciones con otras personas que si sale sin éste. Se arma un sistema de relaciones que no tenés. Es un favorecedor de establecer un vínculo con otros, es una conversación más fluida", resaltó Gemmis, al tiempo que indicó que es ideal para personas que sufren depresión o están muy encerradas en sí mismas. Las mascotas ante todo Por algún motivo, los animales lograron ganar cada vez más terreno desde todo punto de vista: desde la casa hasta en la misma vida de las personas. Antes un gato o un perro dormían en el jardín y se acoplaban al ritmo familiar. En la actualidad, es a la inversa y cada vez son más los que se adaptan a la vida del animal. Es que no son mascotas sino un integrante más de la familia. "Hay una cuestión proyectiva que uno pone en los animales, algo de uno. Hay una cuestión de humanización. Es un mecanismo que uno habitualmente hace y el animal lo habilita porque uno considera que tiene sentimientos", concluyó Gemmis. Esta "humanización" lleva a que no importe el costo que implique: quien tiene mascota no resigna alimentarla como corresponde. Aun si eso implica gastar más dinero en comida para mascotas que en algunos alimentos de la canasta básica. Según un informe que publicó la agencia Télam días atrás, los hogares argentinos destinan más de 700 pesos anuales para la compra de alimento para mascotas, gasto que supera al que se realiza en categorías básicas como yerba en un 24%, aunque 9% menor del que se realiza en leche líquida y 19% del gasto en galletitas. En la Argentina, la cantidad total de hogares que tienen al menos un perro o gato asciende a 12.400.000 y la cifra va en aumento. Aproximadamente siete millones de hogares compran cada 46 días alimento para perros y a lo largo de un año adquirieren más de 40 kilos; en tanto, unos cuatro millones de familias adquieren unos 17 kilos de comida para gatos aproximadamente cada 34 días. No se trata sólo de gastos para alimentar sino también para cuidados como guarderías, paseadores, peluquería y, algunos mimados, hasta ropa. Pero eso es otro tema. De lo que no hay dudas es que una mascota en casa es mucho más que compañía. Foto: Shutterstock Fuente: Infobae

Share this post