Un vínculo mental entre el perro y el hombre

Los perros tienen un lado humano. No son solo palabras de dueños sensibleros, lo dicen también científicos que estudian a los caninos de compañía con los que hemos vivido durante 30.000 años o más. Efectivamente, es tal nuestro vínculo mental con el animal domesticado más antiguo que los investigadores están recurriendo a ellos como modelos para ganar conocimiento sobre el funcionamiento y enfermedades del cerebro humano. Un científico cuyo trabajo pionero con perros ilumina nuestra comunión mental es Adam Miklósi, director de Etología de la Universidad Eötvös Loránd, en Budapest, Hungría. Como fundador del Proyecto Perro de Familia, Miklósi y sus colegas exploran cómo “el mejor amigo del hombre” se ha adaptado tan exitosamente a vivir en compañía humana. Recientemente, por ejemplo, uno de los equipos de investigación de Miklósi reveló que los perros tienen un área especial del cerebro para el procesamiento de voz, justo como los humanos. Por tanto, le preguntamos qué podrían decirnos sobre los humanos los cerebros de los perros. Pregunta: ¿La domesticación ha hecho que los perros sean más similares a los humanos con el paso del tiempo, como en el desarrollo de ciertas habilidades sociales? Respuesta: En cierta forma, la domesticación tuvo un efecto importante sobre el comportamiento de los perros; como resultado, muestran habilidades de comportamiento funcionalmente muy similares a las de los humanos. De lo contrario, sería bastante difícil, o más bien imposible, que los perros tuvieran cabida en la familia humana. Nuestro grupo de investigación ha recabado muchísima evidencia de dichas habilidades. Éstas incluyen apego, comunicación y colaboración, o formas complejas de aprendizaje social. También es importante señalar que estas habilidades evolucionadas de los perros solo emergen si están socializados adecuadamente con los humanos. En ausencia de esta experiencia social específica, los perros podrían seguir siendo tan salvajes como muchas otras especies animales. P: ¿Por qué los científicos se están enfocando ahora en los perros como modelos para investigar condiciones psicológicas humanas como trastorno de déficit de atención con hiperactividad (ADHD, por su sigla en inglés), desorden obsesivo compulsivo y enfermedad de Alzheimer? R: Los perros y los humanos comparten muchas condiciones médicas y psicológicas. Esto se ha sabido desde hace mucho tiempo, pero hasta ahora los investigadores no habían capitalizado esta similitud. El motivo por el que los perros podrían ser bastante interesantes es porque muchos de ellos comparten su vida con gente, y están expuestos a muchos de los mismos factores de estrés que los humanos, incluyendo aire contaminado o comida manufacturada. Pero los perros también son excepcionales porque reciben tratamientos médicos que podrían contribuir a su vida relativamente larga en las familias humanas. Esto permite la emergencia de otras patologías como discapacidad cognitiva en perros viejos, que es análoga al mismo problema mental de los humanos. P: ¿Hasta qué grado los perros podrían proveer pistas respecto de cómo evolucionaron características humanas como el lenguaje? R: El lenguaje, hasta donde sabemos ahora, es un rasgo único de los humanos. Sin embargo, los investigadores han asumido desde hace mucho que habilidades cognitivas específicas, que también juegan un papel en el lenguaje humano, habían evolucionado mucho antes y que podrían estar presentes no solo en los primates sino también en otros mamíferos o incluso en aves. Los perros pudieran ser interesantes por su entendimiento de los comandos vocales humanos. Se ha demostrado que pueden entender el “nombre” de palabras así como de verbos, y ejecutar acciones complejas relacionadas con objetos basadas en comandos verbales. Pudiera ser interesante ver cómo y dónde el cerebro canino representa “palabras” para objetos y acción. P: ¿Qué más podrían decirnos los perros en el futuro sobre el cerebro humano? R: El futuro ofrece una perspectiva muy amplia. Utilizando el método de imagenología por resonancia magnética funcional (fMRI, por su sigla en inglés), se puede comparar directamente dónde y cómo procesan el mismo estímulo los cerebros de perros y de humanos. Por el momento estamos aprendiendo más sobre los perros que sobre los humanos, pero esto podría cambiar con el tiempo. También es interesante cómo un cerebro mucho más pequeño maneja el mismo tipo de estímulo ambiental. Los perros de familia y los humanos comparten el mismo ambiente, por lo que similitudes en el funcionamiento cerebral podrían ser resultado de experiencia similar, o podrían resultar de cierta función mamífera general. Pienso que solo las comparaciones entre perros y humanos tienen la posibilidad de responder estas cuestiones, dado que la mayoría de los mamíferos no podría estudiarse usando este método (de escaneo cerebral). P: ¿Por esto se podría considerar que los perros son mejores modelos que los primates para entender procesos en el cerebro humano? R: Los perros tienen varias ventajas. Es mucho más fácil entrenar a un perro para que pueda participar en nuestros experimentos de fMRI que entrenar a un chimpancé o un mono macaco. También muestran una enorme variabilidad representada por sus razas, y un gran número está disponible para dichas investigaciones. Esto también significa que no hay límite para llevar a cabo estos experimentos, en contraste con los simios, donde solo algunos animales pueden estudiarse. P: ¿Se puede usar a los perros para esta investigación sin provocarles daño o angustia? R: Los investigadores deben evitar dañarlos. Siempre hemos trabajado con perros de familia; esta es la base de nuestro método etológico específico. Siempre hemos evitado dañarlos, y hemos intentado diseñar experimentos en los que el sufrimiento de los perros fuera mínimo. De hecho, nuestra experiencia general fue que la mayoría disfrutó participar de los experimentos. Hasta a los perros entrenados para no moverse durante seis minutos en el escáner del fMRI les gusta venir a “trabajar”. En mi opinión, los perros pueden enseñar y también forzar a los científicos a desarrollar métodos que no dañen, o que dañen mínimamente, a los animales de su experimento. Fuente: Los Andes

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